Guillermo Díaz Salamanca: “SOY UNO DE LOS 35 MIL AFECTADOS POR PETRO”

Las preguntas de Pantalla & Dial / Edgard Hozzman - ehozzman@gmail.com / Londonderry New Hampshire IX -10 -12
Locutor, comentarista, vendedor, humorista, poeta, narrador deportivo, comercializador, analista, imitador, crítico político, cantante de boleros, conductor, fiel a los amigos, creyente en Dios, trovador, padre ejemplar y productor de radio se unen para definir a Guillermo Díaz Salamanca.
Le iría muy bien como catedrático, pero más como conferencista, lo siguen los políticos por sus comentarios, lo preguntan en las reuniones sociales aunque no asista, Belisario Betancur lo aprecia, Samper lo estima, Gaviria le sonríe, Uribe le guarda distancia y Santos le parece genial.
Ah, si, se nos olvidaba, Pastrana lo puede recordar.
Lo respetan los comentaristas deportivos, lo admiran los vendedores de publicidad, los periodistas esperan sus imitaciones y a sus hijos les parece increíble que haga tantas imitaciones.
Ahora regresa a RCN, de donde lo sacaron sin miramientos, de donde lo juzgaron sin ton ni son, pero quienes lo contrataron saben que tienen a un gran productor de radio.
¿Qué ha hecho todos estos meses callado?
--No he estado callado nunca. En LA ESCALERA, dije muchas cosas y en RCN diré otras cuantas más. Los que se tuvieron que callar fueron otros.
¿Es usted la voz de los que sí tienen voz?
--Dios me dio un talento para imitar a algunos personajes nacionales que parecen inimitables. Yo digo lo que ellos no dicen pero que deberían decir.
Ya tenía lista la voz de Hernán Peláez, ¿qué hará con ella ahora?
--No sé de donde salió el tema de la imitación de Hernán. Es tal vez un invento de los “dateros” de Edgar Hozzman.
¿Le protestará a Gustavo Petro por prohibir las corridas de toros, ya que usted grababa los comerciales?
--Soy uno de los 35 mil afectados, pues mi voz durante más de diez años, fue la voz oficial de la publicidad radial de las corridas de toros. Ahora, no me digan que muchos de los que no gustan de los toros, que no andaban pidiendo boletas para ver a Pablo Hermoso de Mendoza rejonear. Una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa.
¿Se atortola cuando le da un resfrío por miedo a perder la voz?
--Celia Cruz me enseñó en Cali que la voz se cuida tomando café negro sin azúcar. Y ella duraba hasta tres horas cantando a tope. Pero además, lo que más acaba la voz es el cigarrillo y el alto volumen de la música en las discotecas. Entonces, si esa es la herramienta de trabajar, pues toca cuidarla.
¿En su casa lo dejan hablar o le dicen, por qué no te callas?
--Cuando transmitía ciclismo en la mañana, partido de fútbol en la tarde y uno de baloncesto en la noche, llegaba mudo a la casa y me decían: ¿porqué estás tan callado, te pasa algo?
¿Qué voces hará ahora de 2 a 5 en RCN?
--En mi lonchera para RCN van los personajes que están sonando, que siguen sonando y que seguirán sonando. Belisario está de moda, Peñalosa no se ha ido, Gaviria manda, Pastrana tiene mucho que decir, a Uribe no lo calla nadie, Samper quita y pone, Santos cada vez habla más claro, Pacho tiene muchas preguntas. Pero cada personaje tiene una ocasión y cada ocasión amerita un personaje. Los de la prensa, los de los deportes, los creados todos están actuales, vigentes y vivos.
¿Ya tiene la voz de Timochenco?
--Pues después de oír lo que dice Escobar en la serie de TV, nada se me haría raro que Timochenko se volviera un personaje nacional y que haya que pararle bolas a la voz. Para allá vamos.
¿Usted cree que Uribe ha cambiado de voz?
--Uribe Vélez sí ha cambiado de voz, a veces parece una mansa paloma, a veces parece un feroz gruñón, otras una monja y otras puede sonar amenazante. Uribe es blanco o es negro, pero no será café con leche.
¿Le daría miedo una voz marcial en el país?
--Cuando Fujimori gobernaba en el Perú, aquí muchos dijeron que en Colombia se necesitaba uno así. Y cuando llegó el más parecido a Fujimori, qué susto el que nos metió. ¿Se imaginan cómo nos sentiríamos con una voz marcial?
¿Cómo será la voz de la paz?
--Todos anhelamos la paz, hemos sufrido buscándola, hemos llorado la muerte de colombianos ilustres, pero hemos sido mezquinos para perdonar. Esa es la parte grave del asunto. Y sería bueno que alguien comenzara a trabajar la parte más peligrosa de lograr la paz, el post conflicto. ¿Qué hacer con 40 mil hombres desarmados? ¿Y los uniformados?... ¿a jugar parqués?
¿Su papá le pegó por arremedarlo?
--Mi papá era muy pacífico, pero algunas veces le tocó ser atlántico.
¿Y del padre Anselmo, qué?
--El Padre Anselmo está vivo, y con ganas de decir muchas cosas desde el nuevo púlpito.
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